Por Claudia Brolese
“La medicina voluntaria contemporánea desafía los presupuestos clásicos sobre los que se construyó la teoría del consentimiento informado. En el ámbito de la medicina estética, la decisión de modificar un cuerpo sano no surge únicamente de información clínica suficiente: intervienen también dinámicas sociales, culturales, psicológicas y tecnológicas que participan activamente en la formación de la voluntad.”
“A partir del análisis del fallo “Rivas, Nancy Lorena c/ Instituto Quirúrgico Laser S.A.”, este trabajo propone la noción de ilusión de autonomía para describir aquellas situaciones en las que una decisión jurídicamente válida aparece condicionada por expectativas de reconocimiento, vulnerabilidades identitarias, estándares de belleza socialmente construidos y nuevas formas de influencia derivadas de la inteligencia artificial.”
“Desde una perspectiva de bioderecho, bioética y responsabilidad médica, se sostiene que el paradigma tradicional del consentimiento informado resulta insuficiente para abordar ciertos desafíos de la medicina voluntaria del siglo XXI. En esos supuestos, la responsabilidad profesional no debería agotarse en la transmisión formal de información, sino avanzar hacia un modelo deliberativo reforzado, orientado a proteger no solo la libertad formal de decidir, sino también la calidad del proceso mediante el cual esa decisión se construye.”





